Académico Correspondiente de la Real Academia de Jurisprudencia y Legislación
El juez instructor de la Audiencia Nacional ayer adoptó la decisión de ingresar en prisión provisional, comunicada y sin fianza, del primogénito de la nada honorable familia Pujol. Se le acusa, entre otras muchas cosas, de sustraer 30 millones de euros, situándolos en el extranjero, a “salvo” de la administración de justicia española.
Se le ingresa en prisión para evitar que siga ocultando el dinero “familiar”, procedente de numerosos delitos, y entorpeciendo la acción de la “justicia”.
Justicia que en este caso viaja a lomos de una tortuga: nada menos que tres años ha tardado el juez en adoptar esta decisión, si bien es cierto que no podía hacerlo salvo petición expresa del fiscal, del abogado del estado personado en la causa, o de alguna de las acusaciones populares que puedan existir…
Tampoco se adoptaron las más elementales medidas propias de cualquier instrucción, para evitar la desaparición de las pruebas o la volatilización del dinero: registros domiciliarios de los imputados (ahora investigados), de sus oficinas y empresas, embargo de todas sus cuentas bancarias, etc.
Eso es lo que se hace, y dice la ley que debe realizarse, en todos los casos. Pero en este, por causas que desconocemos, no se hizo. ¿Por qué? ¿Quién dio “instrucciones” al juez –o al fiscal-, para que no se hiciera así?
Hace años el patriarca ya pretendió ser Copríncipe de Andorra, desposeyendo al muy honorable Obispo de la Seu d'Urgell, con rango de Arzobispo, de dicha calidad, que se perpetúa en el tiempo, desde hace siglos.
Afortunadamente alguien con un mínimo de sentido común, paro de plano esa pretensión.
¿Se imaginan ustedes quien le tosería ahora al Copríncipe de un país soberano, que podría eludir la acción de la justicia española, simplemente trasladándose a “su estado”?
Así, además, no hubieran tenido necesidad de promover y fomentar el independentismo catalán, cuya finalidad principal –sino única-, es sustraerse a la acción de los juzgados y tribunales españoles, y poder seguir robando a sus “súbditos”, vasallos y contribuyentes, muy contribuyentes…
Pero a lo que íbamos: toda acción, o dejación, tiene sus responsabilidades, y está fuera de toda duda que el juez y el fiscal se han columpiado durante tres años…
“Gracias” a su incompetencia, miedo, cobardía, o falta de independencia, siguiendo “órdenes superiores” (en su caso), los españoles vamos a perder 30 millones de euros.
Treinta millones de euros que divididos por los 47 millones de españoles, suponen unos 60 céntimos de
euro por persona.
Pues bien, YO RECLAMO MIS SESENTA CÉNTIMOS DE EURO, y no estoy dispuesto a perderlos.
Y pido que por las instancias correspondientes, Promotor de la Acción Disciplinaria e Inspección Fiscal, se exijan las responsabilidades disciplinarias correspondientes.
Sin perjuicio de que la acción popular pueda pedir también las responsabilidades penales y civiles que correspondan.
Faltaría más.
Quiero vivir en un Estado de Derecho, no de desecho…
La pura realidad. Esta nada honorable familia se calcula que ha robado más de 3.000 millones de euros, que divididos por los 47 millones de españoles, supone una pérdida para cada uno de nosotros de SESENTA EUROS... ¡Mientras tanto Hacienda, la Policía, los Jueces y Fiscales, MIRANDO PARA OTRO LADO, para no ver nada. ¡Que país! Verdaderamente da asco.
La familia que roba unida, permanece unida (aunque solo sea por la avaricia). Y este es el caso...
Completamente de acuerdo. Ahora se entiende la pretensión de Pujol de hacerse "coronar" como Copríncipe de ANDORRA, quitándole el cargo al muy digno Arzobispo de la Seo de Urgel (Obispo, pero con rango de Arzobispo, como muy bien dice el artículo)... Al fin y al cabo, los Pujol veían Andorra como "su propiedad", y hacia allí trasladaban la mayor parte de "su" dinero, es decir, NUESTRO DINERO.
1Así se escribe¡ Ya tenía ganas de que alguien dijera las cosas claramente. Las cosas claras, y el chocolate espeso...
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