El regreso de “Un déu salvatge” de Yasmina Reza (Goya)

A caballo entre la comedia y el teatro del absurdo, Pere Arquillué dirige e interpreta una nueva versión de este texto teatral de la autor francesa

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Teatro.Goya.Un déu salvatge

 

La obra literaria de la escritora francesa Yasmina Reza es bien conocida por estos pagos ya que al menos dos de sus textos teatrales se han representado exitosamente en Barcelona. Nos referimos a “Art” y “A un déu salvatge” que se han convertido de alguna manera en obras de referencia del teatro contemporáneo por la habilidad con la que la autora maneja las contradicciones del espíritu humano cuyas anfractuosidades parece conducirle irremisiblemente al conflicto e incluso a la sinrazón. Justamente cual se acredita en el segundo de los textos citados que volvemos a ver de nuevo en versión catalana de Pablo Macho y dirección de Pere Arquillué en el Teatro Goya.

El encuentro entre dos parejas para conversar sobre el enfrentamiento habido entre sus respectivos vástagos recuerda, en principio, a la clásica comedia de matrimonios aunque se aleja del eje habitual en este tipo de teatro que suele ser la evolución sentimental de cada uno de ellos porque en este caso los agentes invisibles, es decir, los protagonistas indirectos del eje narrativo, son los menores que no aparecen nunca en escena pero cuya presencia constituye en todo caso el factor desencadenante del conflicto que Reza hace evolucionar con suprema habilidad a caballo entre el teatro cómico y el del absurdo. Lo que empieza como un encuentro convencional en el que los concurrentes tratan de guardar las formas va perdiendo el norte a medida que transcurre la conversación y emergen los diablos personales de cada cual que conducen hasta el más puro desatino. 

Pere Arquillué ha dirigido esta versión en la que además interviene como actor, con lo que recupera un antigua ambivalencia hoy casi olvidada, la del “primer actor y director” y lo hace subrayando el carácter satírico de esta pieza en la que Reza critica subliminalmente la hipocresía de las formas, la pérdida de las reglas, antaño sagradas, de la cortesía e incluso la dictadura actual de ese adminículo hoy tan indispensable como es el móvil, capaz de entrometerse como un personaje más en cualquier encuentro social. Contribuyen a esta tarea Laura Conejero, Iván Benet y Laura Albert, muy bien compenetrados en sus respectivos papeles, a los que aportan la dosis necesaria de caricatura con una actuación que suscita con toda naturalidad las risas y, por ende, la satisfacción del público. 

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