Merche Mar, considerada por muchos como "la última gran vedette del Paral·lel" de Barcelona y artista emblemática de El Molino, murió el pasado martes 25 de febrero tras sufrir un ictus hace unos días, según han informado fuentes cercanas a la artista, quien siempre mantuvo en secreto su edad.
Inició su carrera en El Molino a una edad temprana, sin antecedentes teatrales en su familia. Debutó en 1965, en una época en la que destacaban figuras como Johnson y Escamillo, con quienes compartió escenario.
En alguna ocasión, contó que estudió en un colegio de monjas, donde aprendió piano y ballet. A los trece años debutó tocando el acordeón, logrando impresionar en unas pruebas de selección a doña Vicenta, entonces propietaria y directora de El Molino.
A lo largo de su trayectoria, participó en espectáculos icónicos como Rubias y morenas, La flauta del faraón, Las pícaras molineras, Béseme donde quiera, Taxi al Molino y Pluma y peineta, este último antes del cierre del teatro en 1997. Sin embargo, en 2010 regresó a "su" Molino en su reapertura, asumiendo el papel de anfitriona con su característico humor afilado en Made in Paral·lel.
Además de su éxito en los escenarios, Merche Mar fue una compañera generosa con colegas como la Maña, Amparo Moreno o Susana Egea. Estrada ha subrayado su solidaridad y su humildad, alejada de cualquier divismo.
Su carrera la llevó también a actuar en salas de toda España, en televisión y en el cine, donde tuvo un papel en la película Soldados de Salamina dirigida por David Trueba a partir de la popular novela de Javier Cercas.
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