“Guateque”, una divertida astracanada musical ambientada en los sesenta (Akadèmia)
Con una lejana inspiración en Baumarchais, Jaume Viñas ha creado un musical desmelenado a cargo de Epidèmia Teatre
¿Quién ha dicho que los clásicos deben ser respetados reverencialmente? A la costumbre muy actual de comprimir los textos teatrales cuyos autores los desarrollaron según los gustos de la época en cuatro o cinco actos, se une el atrevimiento de algunos dramaturgos contemporáneos de utilizarlos con absoluta liberalidad e insospechados resultados. Jaume Viña dice haberse inspirado en “Las bodas de Fígaro” de Beumarchais para su “Guateque” que Epidèmia Teatre ha estrenado en el teatro Akadèmia, pero la verdad es que el resultado es bastante diferente al imaginado por el autor francés, aunque tenga también como punto de partida un enlace matrimonial.
De hecho, podríamos definir “Guateque” como una astracanada, un género hoy casi olvidado pero que hizo las delicias de los espectadores de la primera mitad del siglo anterior y cuyo máximo cultivador fue Pedro Muñoz Seca. Cabe añadir que constituye un subgénero del sainete en el que el autor acentúa hasta límites inverosímiles el carácter caricaturesco de los personajes con el nada oculto propósito de hacer que el público se divierta y ría sin escrúpulos.
Así lo ha entendido Viñas que, además, ha hecho de “Guateque” un musical con la adición canciones interpretadas en directo que invitan al espectador a retrotraerse los años sesenta de la pasada centuria. Un verdadero revival que va del “La, la, la” de Eurovisión y de la yenka a “Tómbola” y al “Porompompero”.
Gemma Sangermán ha dirigido a los cuatro intérpretes de esta pieza que se desenvuelven con absoluta versatilidad por el espacio escénico, cambian de personaje y de vestuario una y otra vez, dicen, cantan, bailan, se transforman, aparecen y desaparecen y dan vida a toda suerte de clase despropósitos que alcanzan el paroxismo en la pupurri final de canciones.
“Guateque” es fruto de la convocatoria de proyectos de los Teatros de Proximidad (On el teatre batega) y constituye toda una apuesta del Akadèmia que rompe de alguna forma su línea de programación habitual, por lo general centrada en texto digamos “serios”. Es, en todo caso, una apuesta exitosa que demuestra que hacer teatro es prescindir de cualquier tipo de tabúes si se lleva a cabo con dignidad, como es el caso.
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