Un vecino de Girona de 90 años, identificado como Jesús Pradas, ha denunciado la ocupación ilegal de su casa en el número 12 del paseo Joan Bosco, en el barrio de Pont Major. La propiedad, que Pradas tiene en venta desde junio de 2024, fue invadida por dos familias con niños, lo que ha generado un nuevo conflicto legal para el anciano. El dueño del inmueble explicó que, aunque acudió ayer sin problemas a realizar algunas tareas de mantenimiento, esta mañana se encontró con el candado forzado y una silla bloqueando la entrada. Desconcertado y preocupado, Pradas pidió ayuda a la policía.
Según informa Diari de Girona, una patrulla de los Mossos d'Esquadra se desplazó rápidamente al lugar, pero según el cuerpo policial, no fue posible realizar un desalojo exprés debido a que los ocupantes habían permanecido en la vivienda durante al menos dos noches. Este tipo de desalojo solo es posible dentro de las primeras 24 horas tras la ocupación. Pradas asegura que estuvo en la casa el día anterior y que no había nadie. Además, los Mossos confirmaron que las familias ocupantes habían pagado dinero para ingresar a la propiedad.
Este es el segundo episodio de ocupación que vive Jesús Pradas en el mismo inmueble, después de un largo proceso judicial que llevó al desalojo de unos inquilinos que no pagaban el alquiler. A raíz de estos incidentes, Pradas ha tenido dificultades para vender la casa. Ahora, el propietario ha recurrido nuevamente a la vía judicial para poder recuperar su propiedad.
La situación en Girona es delicada, ya que, aunque los procesos de desalojo se han agilizado tras el famoso caso de la familia Riera, este tipo de ocupaciones sigue siendo un desafío legal y social. Mientras tanto, el Ayuntamiento de Girona actualizó la semana pasada su protocolo de actuación ante ocupaciones, buscando garantizar los derechos de los propietarios y ofrecer alternativas a los ocupantes vulnerables.
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