“Mujercitas”: el reencuentro con un clásico de la literatura juvenil
Una nueva edición de este clásico de la literatura adolescente que sobrevive con plena vigencia más de siglo y medio después de haber sido publicado por primera vez.
No solo existen grandes clásicos de la literatura en general, también los hay en géneros particulares. Y no cabe duda de que “Mujercitas”, la novela de Louise May Alcott, publicada en 1868, es decir, hace más de siglo y medio, los es porque, además su calidad intrínsecamente literaria, ha interesado a sucesivas generaciones de lectoras y lectores adolescentes, ha tenido numerosas versiones en teatro, cine, series audiovisuales, animación, musicales y un largo etcétera, lo que le ha permitido mantener su vigencia pese al tiempo transcurrido. Así lo demuestran las numerosas reediciones de dicha obra, la última de ellas, a cargo de Ediciones Invisibles.
No estará de más recordar el contexto en el que se desarrollan las peripecias de las hermanas March, de sus padres, de la criada -en aquella época no faltaba en una familia de clase media el servicio doméstico- y de los vecinos, es decir, la época situada en torno a la guerra civil norteamericana. Un tiempo harto diferente del actual en el que el papel de la mujer, las mismas relaciones familiares y el ambiente social eran muy otros. Pero ello no constituye un inconveniente para que, aun teniendo en cuenta que se trata de una novela escrita en un contexto tan disímil, sea factible detectar en ella rasgos psicológicos, reacciones y conductas en muchos casos intemporales y, por tanto, creíbles y, sobre todo, porque, a su manera, Alcott fue una precursora en la reivindicación del protagonismo femenino en la vida social, algo que supo plasmar por escrito cuando tal pretensión resultaba sin duda excéntrica e incomprendida.
La antigüedad de este texto, el sinnúmero de ediciones que ha alcanzado y las numerosas versiones que ha sufrido lo han sometido a inevitables manipulaciones de las que esta edición trata de huir con el fin de ofrecer un texto ajustado en todo lo posible a la obra original.
Nos queda la duda de quién puede ser a estas alturas el lector preferente de “Mujercitas” ¿Las adolescentes que disfrutaron con esta novela durante sus años mozos y hoy son mujeres maduras que lo recuerda con nostalgia? ¿O también la juventud actual, cuyos parámetros son tan diferentes de los de aquellas mujercitas? El tiempo lo dirá.
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