BIELORRUSIA

Muere un culturista a los 36 años que ingería 16.500 calorías diarias

Su transformación desde un adolescente que no podía hacer ni una sola flexión hasta convertirse en una "bestia" del culturismo inspiró a miles de seguidores

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Foto: Instagram / @golem_illia

 

Illia "Golem" Yefimchyk, conocido como el "culturista más monstruoso del mundo", ha fallecido a los 36 años. Este famoso culturista bielorruso, conocido como la "bestia de 154 kg" o "El Mutante", era admirado por su impresionante físico y su capacidad para superar los límites del cuerpo humano. Con una altura de 1,85 metros, un pecho de 155 cm y bíceps de 63 cm, Illia se convirtió en una figura icónica en las redes sociales, acumulando más de 300.000 seguidores en Instagram.

Yefimchyk seguía una dieta extrema de 16.500 calorías diarias, repartidas en siete comidas, que incluían 108 piezas de sushi y 2,5 kilogramos de filete. Su régimen de entrenamiento era igualmente intenso; logró levantar 270 kg en press de banca, 310 kg en peso muerto y 310 kg en sentadillas. 

Aunque no competía profesionalmente, su transformación desde un adolescente que no podía hacer ni una sola flexión hasta convertirse en una "bestia" del culturismo inspiró a miles de seguidores. "Mi transformación es el resultado de años de duro entrenamiento y disciplina, junto con un conocimiento profundo de la fisiología del ejercicio y la nutrición", afirmó en una ocasión.

El 6 de septiembre, Illia sufrió un infarto en su casa. Su esposa, Anna, intentó reanimarlo con compresiones torácicas mientras llegaba la ambulancia, y fue trasladado al hospital en helicóptero. Durante dos días, su corazón volvió a latir, pero el daño cerebral era irreversible. "He estado rezando todo este tiempo, esperando que Illia se recuperara", dijo Anna al portal bielorruso Onliner. La muerte de Illia fue confirmada este pasado miércoles 11 de septiembre.

Inspirado en los físicos de Arnold Schwarzenegger y Sylvester Stallone, Yefimchyk vivió en Bielorrusia, la República Checa, Estados Unidos y Dubái, siempre persiguiendo el sueño de alcanzar las 172 kilos. Su fallecimiento reaviva el debate sobre los riesgos para la salud en el culturismo, sumándose a otras muertes recientes de jóvenes culturistas, como el brasileño Antonio Souza, de 26 años, y el británico Neil Currey, de 34. 

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