La pegaban demasiado y el Gobierno Colau no hizo nada
En las calles la solidaridad vecinal la intentó arropar y luchó para que las instituciones, el ayuntamiento en este caso, hicieran algo por una mujer que se moría cada día un poco más.
Esta era una de las frases que se oyó ayer en la concentración silenciosa en el barrio de “El Raval”. La pronunciaban en voz queda aquellas mujeres que saben que “lo normal” es que te peguen porque eres su mercancía y debes trabajar para que su negocio ilícito funcione.
Barcelona, el prostíbulo de Europa, está despertando de su letargo y de su indiferencia y comienza a prestar atención a las voces de las feministas que llevan muchos años denunciando que la prostitución no es un trabajo. Estas voces que este #8M alzaron sus pancartas y sus pañuelos blancos pese a las coacciones.
Las autoridades municipales todavía no han dicho esta boca es mía. Entre otras razones porque lo primero que deberían hacer es reconocer toda la política misógina que han puesto en marcha en este ayuntamiento desde su llegada al poder y que ha contribuido a la impunidad y al blanqueo social del mercadeo de las mujeres.
Lili, moldava de origen, era prostituida más de 16 horas al día en una jornada interminable donde las calles del mercadeo eran su único hogar. La llamaban “la 24 horas”. Y como muchas de las víctimas del sistema prostituyente algunos testigos afirman que se cambiaba varias veces al día de ropa para sentirse otra. La disociación les permite sobrevivir. Ese es uno de los motivos por las que todas tienen un apodo.
Tenían a sus 3 criaturas vigiladas, secuestradas de esa forma que ejercen las redes el poder. Ese poder que penetra en el cerebro cada segundo. Es el maltrato psicológico de saber que, en todo momento, sus vidas penden de que tú les produzcas beneficios porque la vigilancia de esas criaturas es permanente, 24 horas también.
Hace 6 años que vecinos y vecinas de las calles de “El Raval” la veían con sus 40 años a cuestas que parecían 100 y con su cara hinchada. Una cara que era una pequeña muestra de cómo estaba su cuerpo. Un cuerpo que había soportado tantas palizas que hasta sus costillas mostraban callosidades. ¿Cuánta perversión se necesita para que un putero compre a una mujer maltratada? La perversión que da la impunidad del patriarcado y el blanqueo social de unas políticas que consideran que hay mujeres que nacen para ser prostituidas libremente.
En las calles la solidaridad vecinal la intentó arropar y luchó para que las instituciones, el ayuntamiento en este caso, hicieran algo por una mujer que se moría cada día un poco más. Fuentes vecinales afirman que la respuesta de los servicios sociales municipales fue que pusieran una queja en el portal del ayuntamiento, que cuantas más quejas pusieran al final algo se podría hacer. ¿Es a esto a lo que llaman nueva política? ¿Es a esto a lo que llaman políticas sociales? ¿Es a esto a lo que llaman políticas feministas? Parece que sí que la Barcelona anti machista de Colau y su equipo consiste en subvencionar cursillos de cómo ser prostituida y en dejar vía libre a puteros y comerciantes de mujeres.
La asociación vecinal “Illa Robadors“ manifiesta que fue a hablar de ella con la concejala Gala Pin y, una vez más, el silencio y la inoperancia fueron la respuesta institucional. A fin de cuentas las instituciones se escudan en aquello tan socorrido: que la víctima denuncie. Una perversión de la ley que debe acabar. Una exigencia, la denuncia de la víctima, que el feminismo lleva denunciando porque es inviable la mayoría de las veces. En este caso ella nunca se atrevió a denunciar. Claro que quienes quieran lavarse la conciencia dirán que nunca quiso denunciar.
Fuentes de esta asociación manifiestan que “es inmoral que esta mujer haya muerto en estas condiciones y que se haya descubierto su enfermedad después de ir al hospital a causa de la última paliza que recibió”. También dicen que harán un crowfunding para que pueda ser enterrada con el honor que le negaron en vida.
La madrugada del sábado las mujeres de la plataforma CATAB (Catalunya Abolicionista) hicieron una rueda de duelo y silencio en su honor. Muchas lloraron. Por unos instantes en las calles de El Raval volvió la dignidad que este equipo de gobierno les ha robado.
Su historia clínica, su autopsia, debería ser pública porque en ellas queda plasmada la realidad de la prostitución. Veremos como se declara oficialmente que murió por leucemia pero todas sabemos que la asesinó un sistema que consiente que los privilegios masculinos de disponer del cuerpo de las mujeres para comprarlo, venderlo y utilizarlo de incubadora son permitidos porque hay muchos circuitos lucrándose a costa de las vidas de las mujeres.
Lili, debe ser la Ana Orantes que acabe con el silencio y las complicidades con el sistema prostituyente. Su historia y su autopsia debería acallar para siempre esas voces que como dice El Proxeneta , de la gran luchadora feminista y premiada directora Mabel Lozano, no hace falta corromper porque piensan como nosotros.
Carmen Freixa
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