"La ley de extranjería excluyente condena a años de trabajo en negro"
Clara Romero es coordinadora de Mujeres Pa'lante, una asociación creada por mujeres latinoamericanas que hace décadas vinieron a Catalunya y se encontraron con mucha burocracia y muy poca información práctica.
Clara Romero es coordinadora y cofundadora de Mujeres Pa'lante, una asociación creada por mujeres latinoamericanas que hace décadas vinieron a Catalunya y se encontraron con mucha burocracia y muy poca información práctica para legalizar su situación. Entre sus principales tareas, figuran ayudar a las recién llegadas a arreglar los papeles de extranjería, encontrar trabajo y ofrecer diversos talleres de formación. La fórmula, dice Romero, radica en tejer redes de solidaridad.
¿Cómo y por qué surgió Mujeres Pa'lante?
Mujeres Pa'lante surgió como un proyecto de otra entidad que se llama Col·lectiu Maloka Colombia. Esta asociación adelantaba labores de apoyo, acompañamiento y solidaridad con las organizaciones sociales colombianas desde el año 2000 en Barcelona. En el año 2007 nos propusimos crear un proyecto en Barcelona para acompañar a las personas migradas en Catalunya. Nos parecía que este era el último eslabón de un mismo proceso de exclusión global.
¿Cuáles son las principales demandas de las mujeres a las que atendéis?
Mujeres Pa'lante funciona como un proyecto de primera acogida. Ofrecemos el apoyo que necesitan las mujeres recién llegadas a Barcelona y otras que hace años que viven aquí pero que no han recibido ningún apoyo hasta el momento. Recurrimos a hacer red con otras organizaciones de Barcelona para ofrecer servicios gratuitos de atención psicológica y asesoría jurídica y socio-laboral. También ofrecemos formación de manera permanente con cursos de catalán, inglés, castellano, informática básica y refuerzo personal. Además, impartimos cursos de formación ocupacional en atención domiciliaria, auxiliar de cocina y costura.
¿Con qué inconvenientes se encuentra una persona recién llegada a España?
Con el inconveniente de la existencia de una gran cantidad de barreras que le impiden legalizar su situación en España. Se encuentran con una ley de extranjería excluyente que las condena a años de trabajo en negro, mal pagado y en condiciones laborales que propician diversos tipos de atropellos. Por ejemplo, en el caso de las empleadas del hogar, llegan a vivir hasta situaciones de acoso sexual, maltratos y jornadas de trabajo infinitas.
Además de asesoramiento en temas burocráticos, ofrecéis talleres y formación para ayudar a las mujeres a encontrar trabajo. ¿Lo tienen muy difícil?
Pues si llegan sin recursos, y muchas veces con una deuda previa, no lo tienen nada fácil. Necesitan años para legalizar sus papeles, si es que logran sobrevivir este tiempo sin que las deporten o las encierren en un CIE.
¿Crees que, en general, la sociedad es comprensiva y solidaria con las personas recién llegadas, o que hay prejuicios?
El concepto de la sociedad en general es solo un concepto abstracto. Las personas llegan a una sociedad concreta, con una historia particular y en un contexto político, económico y social concreto. La Europa que se construye en estos momentos es una Europa excluyente que quiere hacer caso omiso de su historia colonial y pretende cerrar fronteras para conservar algunos privilegios conseguidos en procesos que han implicado atropellos y expoliación de los países que ahora exportan su pobreza resultado de esta historia desigual. Prejuicios muchos, alimentados por los que quieren eternizar esta situación injusta.
¿Alguna recomendación para alguna mujer que lleve poco tiempo aquí y tenga una formación y estudios medios o bajos?
Le recomendamos buscar ayuda y apoyo entre nosotras mismas. Es lo que intentamos construir: un espacio de solidaridad, acompañamiento y encuentro entre nosotras.
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