“Cassandra, la paraula com a arma de llibertat”: la belleza de la seda en las manos de Kima Guitart
La mitología griega clásica cuenta que Casandra, hija de los reyes de Troya y sacerdotisa de Apolo, recibió de este dios el don de la profecía, lo que le permitió predecir la ruina del imperio familiar.
La mitología griega clásica cuenta que Casandra, hija de los reyes de Troya y sacerdotisa de Apolo, recibió de este dios el don de la profecía, lo que le permitió predecir la ruina del imperio familiar. Hay quien dice que lo hizo a cambio de su entrega a Apolo, pero Kima Guitart (Esparraguera, 1947) disiente, e inspirada en la versión del mito que escribió la escritora alemana Christa Wolf, cree que Casandra más bien rechazó la solicitación masculina, por lo que el veleidoso dios le maldijo y condenó a que, pese a la capacidad de adivinar el futuro que le había otorgado, nadie la creería, por lo que no pudo advertir del triste fin de Troya.
La túnica de Casandra - @Pablo-Ignacio de Dalmases
A Casandra va dedicada a la exposición de sedas pintadas que Guitart presenta en la galería H2O de la calle Verdi. En el número 152 de esta vía graciense sobrevive una torre, chalet u hotelito de los que aún quedan algunos ejemplos en la ciudad del siglo XXI. Hay que atravesar su cancela y subir unos peldaños para entrar en una vivienda señorial convertida en galería de arte en cuyas paredes cuelgan algunas espectaculares obras. La principal es una seda de gran tamaño titulada “La túnica de Cassandra” de 180 centímetros de alto por 350 centímetros de ancho. “Empecé a pintarla en 2019, pero poco después llegó el confinamiento, y al dolor de la tragedia de lo que estaba pintando se sumaron pérdidas y dramas personales tan importantes que tuve que parar, estaba completamente bloqueada. Después de un tiempo para el duelo y la reflexión, reemprendí el proyecto y ahora una vez terminado necesito la mirada del otro. Necesito exponerlo para poder cerrar el círculo”.
Hay también otra obra de gran tamaño, “Casandra, el origen”, una seda mural de tres metros de largo por 75 centímetros de ancho, realizada en 2011 y perteneciente a la serie “Voladuras”, así como cuatro cubos de metacrilato que custodian en su interior sedas caligrafiadas con frases del libro de Wolf sobre Casandra y quince fotografías con imágenes de sedas pintadas con fragmentos de la túnica, drapeados, arrugados y manchados de sangre.
Guitart recuerda que su primer contacto con esta fibra lo tuvo a los 14 años cuando su hermano regaló a la madre de ambos un bonito pañuelo de seda pintado. Fue quizá una premoción de lo que habría de ocurrir algunos años después cuando Kima se interesó por el fruto natural del “gusano de la seda”. Con estudios previos en la Escuela de Artes y Oficios, “me sentí atraída por la seda y fui a París donde, desde la tercera década del siglo XX, hubo un notable interés por las artes orientales. Allí me sumergí en un universo fascinante y aprendí todo lo que sé de una profesora francesa que era muy exigente”. También estudió en Madrid y Nueva York. Pero Kima Guitart no se conformó con un ejercicio acomodaticio y repetitivo de lo que hubo aprendido. “Asumí sus enseñanzas… para transgredirlas… y de este modo pude crear mi propio estilo, encontrar mi propia vía”.
Nos explica que, si bien la materia prima es la misma, “hay miles de tipos de seda diferentes según la forma de hilar, tejer y tratar el hilo, aunque luego su tratamiento es análogo al que reciben el algodón o la lana. Yo trabajo con crêpe de Chine, crêpe geogette, organza y tafetán. Según sea la obra que quiera desarrollar, escogeré una u otra clase. A partir de ese momento, inicio mi trabajo que consiste en tensar en bastidor el tejido base, que es siempre blanco, para seguidamente pintar utilizando técnicas diversas”.
Guitart distingue entre el arte para vestir (chales, chaquetas, etc.) con prendas que no están pensadas para ningún tipo de persona en concreto, porque se adaptan a cualquier situación y usuario, así eventos sociales, cenas con amigos, reuniones, etc.- Existen piezas únicas y, paralelamente, otras en serie, estampadas al modo de las serigrafías, que tienen un precio más asequible. Pero en esta muestra, titulada “Cassandra, la paraula com a arma de llibertat”, sólo hay obras de arte no destinadas al uso, sino al disfrute de su contemplación.
No podemos eludir una duda acuciante: ¿no es la seda un fibra muy frágil? “En absoluto” nos responde “al punto de que se dice que, a igual grosor, un hilo de seda es más resistente aún que uno de acero”. Y, en todo caso, de la mano de Kima Guitart, mucho más bello.
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